La formación permite la incorporación y el desarrollo de las competencias asociadas al  puesto de trabajo. De esta forma, a través de un adecuado diagnóstico de necesidades de formación identificamos qué competencias es necesario desarrollar y diseñamos las acciones formativas que respondan a tales necesidades. Finalmente evaluamos si los objetivos se han cumplido y por tanto si se han incorporado o desarrollado las competencias deseadas.